Visión Artificial en el Sector Médico

Análisis de imagen para detectar enfermedades

Las aplicaciones de la visión artificial en el sector sanitario abren un mundo de posibilidades que favorecen a muchos sectores relacionados con este ámbito, como la biomedicina, la ciencia, la biología, la farmacia o la veterinaria. Todas ellas enfocadas en dar soluciones a enfermos o personas que necesitan mejorar su calidad de vida. Para todos los profesionales de la salud, la visión artificial simplifica muchos procesos y da acceso a imágenes, analíticas y resultados que escapan de las habilidades humanas.

El empleo de sistemas de microscopía y análisis de imagen es clave para continuar avanzando en sus programas de investigación e innovación, todos ellos enfocados en dar soluciones a enfermos o personas que necesitan mejorar su calidad de vida.

Una de las aplicaciones más relevantes de la visión artificial en el sector sanitario se concentra en la termografía médica, una técnica enfocada a la medición de la temperatura sin contacto directo y permite el monitoreo de funciones fisiológicas que se reflejan en variaciones de la temperatura en la piel.

Esta tecnología es de gran importancia para los profesionales de la sanidad que se dedican a realizar investigaciones o diagnósticos, gracias a la detección y localización de enfermedades, efectos secundarios o anomalías en el estado de los pacientes.  Muchas enfermedades e inflamaciones comienzan con un aumento de la temperatura debido a un aumento del flujo sanguíneo (como el cuerpo está tratando de lidiar con él) – o lo contrario, poca circulación sanguínea (ya que la circulación a esa área ha sido comprometida por una cuestión subyacente), por lo tanto hace demasiado frío para que el escáner detecte la actividad. Por lo tanto, la termografía médica es una exploración que realmente puede detectar problemas que están desarrollándose.

Y, realmente, esta metodología aplicada a través de la visión artificial y cámaras infrarrojas lo que permite es analizar con alta precisión los cambios que sufre la temperatura superficial cutánea. Pero la termografía médica no solo se limita a esta medición y recogida de datos relacionados con la temperatura, sino que permite realizar estudios más detallados sobre el organismo de un paciente. Es decir, que se trata de una técnica de diagnóstico no invasiva que detecta la existencia de hipertermia.

Si existe hipertermia -aumento de la temperatura por encima de la temperatura corporal normal- es una señal de que existe algún tipo de lesión interna y es el paso que facilita descubrir dónde se localiza la lesión y a que se puede deber, cómo si corresponde a un problema del sistema circulatorio, de las articulaciones, los músculos, o si se trata de una tumoración. El objetivo clave de emplear la visión artificial en el campo de la medicina se centra en prevenir enfermedades, ya que se pueden diagnosticar con mayor antelación, evitando que la detección se produzca en fases en las que ciertas enfermedades son más difíciles de tratar o necesitan de un tratamiento más agresivo. Por este motivo, las aplicaciones de visión artificial para realizar esta técnica de exploración y diagnóstico suelen ser muy bien recibidas en el ámbito sanitario, ya que también es un método no invasivo, que no produce dolor al paciente y, sobre todo, que no lo expone a radiación.

 Esto la convierte en el sistema ideal para enfermedades musculares o localización de lesiones. También es la herramienta ideal para identificar patologías relacionadas con el sistema linfático y circulatorio, ya que las inflamaciones o la retención de líquidos provocan una variación de la temperatura corporal que puede ser identificada y analizada por estas cámaras de visión artificial.

Detección y Control del Cáncer de Mama

Su alta efectividad como herramienta de exploración convierte a la termografía médica en una de las técnicas de diagnóstico esenciales para la detección y control del cáncer de mama. Esto se debe a que las cámaras inteligentes permiten detectar anomalías y emplear sistemas que provocan menos molestias y trastornos físicos a las pacientes.

 Por tanto, la termografía médica a través de cámaras de visión artificial está consolidada como una de las técnicas más recurrentes para la detección de tumoraciones y el seguimiento del estado de pacientes con cáncer.

También es de gran utilidad para las sensaciones subjetivas que pueden ser difíciles de diagnosticar, pero con el estudio de la temperatura corporal se puede confirmar que una molestia o dolor no focalizado realmente esconde algo detrás y saber a qué se debe.

Esto cobra mayor relevancia cuando se trata del diagnóstico y tratamiento de personas mayores, niños o con discapacidades que tienen dificultades para describir las sensaciones, el tipo de dolor y necesitan contar con métodos no invasivos que hagan más llevadero el proceso médico.

Y todo esto demuestra que, los avances tecnológicos y la búsqueda de nuevas aplicaciones a los sistemas automatizados y dotados de “inteligencia”, es clave para conseguir que la medicina sea más efectiva y que todo el mundo pueda mejorar su calidad de vida, previniendo enfermedades graves o, al menos, haciendo más llevadero el seguimiento de patologías graves.

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